Fuente: Ojo Público

Datos y transparencia para luchar contra el coronavirus, por Gabriel Carrasco Escobar

Datos y transparencia para luchar contra el coronavirus

Biólogo con maestría en epidemiología

 

El Perú enfrentará uno de los retos sanitarios más desafiantes de su historia con un sistema de salud fragmentado, sobrecargado y con baja dotación de equipos. En este artículo los autores sostienen que un sistema de gestión de información transparente y con datos de calidad le permitiría al gobierno asignar recursos de manera más eficiente. Plantean que el decreto 031, publicado el pasado 23 de marzo, abra camino a directivas para impulsar un flujo claro y ordenado de los datos epidemiológicos.

 

DATOS PÚBLICOS. Tiempo de viaje hasta establecimientos de salud para cada nivel de atención.

DATOS PÚBLICOS. Tiempo de viaje hasta establecimientos de salud para cada nivel de atención. Fuente: medrxiv.org   1118

 

Colaboradores principales:

José Incio, Andree Valle Campos, Joan Jennifer Martínez, Mateo Prochazka, César Ugarte

La pandemia del coronavirus (Covid-19) está generando cambios críticos en nuestras vidas diarias. Con distintas velocidades de respuesta, gobiernos en todo el mundo han empezado a tomar medidas para controlar la transmisión y así evitar el colapso de los sistemas de salud. Hasta ahora, el gobierno peruano ha tomado las medidas necesarias: el esfuerzo y compromiso institucional es evidente, generando confianza y aprobación de la población. Sin embargo, es necesario en sus más altas esferas de coordinación le den relevancia al manejo adecuado de la información.

Con el objetivo de controlar y amortiguar el impacto de Covid-19, el gobierno ha formado una Comisión Multisectorial de Alto Nivel. Este es un paso importante ya que crea los espacios institucionales de respuesta para enfrentar la crisis. Si bien hay muchos aspectos urgentes con los que la comisión multisectorial tendrá que lidiar, es necesario planificar más allá de lo inmediato. Por eso es importante que se priorice el establecimiento de sistemas de información transparentes y que produzcan datos epidemiológicos de calidad.

Estos sistemas pueden servir de base para informar simultáneamente a dos públicos con necesidades distintas: a la ciudadanía, y a los servidores públicos en altas esferas de decisión del gobierno, facilitando de esta manera su articulación para una respuesta eficiente y transparente.

“Es importante que se priorice un sistemas de información transparente y que produzcan datos epidemiológicos de calidad”

Asimismo, este sistema deberá complementarse con información de los recursos disponibles del sector salud, de modo que permita una planificación y respuesta inmediata ante incrementos abruptos en la demanda de diversos servicios, tanto aquellos relacionados a la atención de casos de Covid-19, como los no relacionados a la pandemia.

Ha sido importante la aprobación del DU-N 031-2020 el pasado 23 de marzo. El artículo 4 de este decreto crea el Sistema Integrado para la Gestión de la Emergencia Sanitaria Covid-19. Esta norma debe permitir a los formuladores de políticas públicas instaurar un flujo claro y ordenado de los datos epidemiológicos y del sector salud, que va desde la generación hasta la difusión de esta información, satisfaciendo las necesidades que ambos públicos relevantes, ciudadanos y gobierno, mantienen.

VULNERABLES. Mapeo del número de habitantes mayor a 60 años a nivel distrital para todo el Perú. Información INEI – Censo 2017

Pero el DS 31-2020 solo dedica un artículo con tres incisos al sistema integrado responsable del manejo de la información. Con esto se corre el riesgo de que su implementación pierda urgencia o demore debido que aún está pendiente un plan operativo institucional o normatividad complementaria que dé marcha a su implementación y defina sus características.

En ese contexto, este artículo busca plantear algunas consideraciones sobre los siguientes pasos a tomar para poner en marcha un sistema de información que satisfaga la implementación y diseño de políticas así como las sostenibilidad de las medidas de mitigación establecidas en el país.

Esta norma debe permitir a los formuladores de políticas públicas instaurar un flujo claro de los datos epidemiológicos.

Los principales beneficios de incorporar tal sistema desde etapas tempranas de la respuesta a la epidemia incluyen: 1) garantizar un flujo adecuado de información entre múltiples sectores del Estado que tienen roles clave ante la epidemia, 2) establecer relaciones con organizaciones civiles, prensa y academia para cooperar en función de los requerimientos del Estado; y 3) brindar información frecuente, clara y transparente a la población, de manera que las preocupaciones e iniciativas de respuesta de la sociedad civil puedan canalizarse de forma ordenada.

El manejo de datos de alta calidad en una crisis de esta índole presenta muchos retos, no solo para Perú. Países en todo el mundo están realizando grandes esfuerzos para adaptarse a una crisis que cambia rápidamente. Por ejemplo, el New York Times reportó que el alcalde de Nueva York dió números inconsistentes en su reporte de casos.

A pesar que esta incertidumbre puede ocurrir al inicio del brote, los gobiernos buscan establecer sistemas que permitan un flujo de información eficiente para hacer frente a la crisis.

En el Perú, al igual que muchos países de Latinoamérica, el sistema de salud no ha sido prioridad en la agenda política por muchos años, hecho que es evidente en el presupuesto asignado al sector salud. En consecuencia, enfrentamos, como país, uno de los retos sanitarios más importantes con un sistema de salud fragmentado, sobrecargado y con baja dotación de equipos e infraestructura para mantenerse al paso de esta pandemia.

La justificada naturaleza multisectorial de la respuesta requiere de flujos claros de información que permitan una comunicación eficiente para generar acciones articuladas a través de varias instituciones del estado, y así evitar la comunicación de información incorrecta o información percibida como contradictoria al público (como lo muestra este informe de Ojo Público), lo cual puede generar desconfianza y alimentar el pánico en una sociedad hiperconectada.

Enfrentamos uno de los retos sanitarios más importantes con un sistema de salud fragmentado, sobrecargado y con baja dotación de equipos e infraestructura.

Un panorama claro del estado de avance del virus y del nivel de acceso a servicios de salud en cada una de las regiones del país le permitiría al gobierno definir criterios de asignación de recursos fiscales para que el mayor número de hogares, sobre todo aquellos de menores ingresos, pueda mantenerse en cuarentena sin perjudicar sus estándares de vida.

Con esta información se atenderá a poblaciones no sólo vulnerables por su condición socioeconómica (pobres urbanos que potencialmente han sido beneficiados por los bonos formulados a partir del SISFOH y bonos a trabajadores independientes) sino por su ubicación geográfica y el bajo acceso a servicios de salud que esta conlleva. En este contexto de pandemia, peruanos que viven en zonas rurales o remotas son gravemente afectados por los sobre costos para acceder a alimentos, medicamentos, artículos de primera necesidad y potencialmente asistencia médica.

Naturalmente, el establecimiento de canales de información del gobierno requiere de tiempo para alcanzar la madurez. No obstante, en el contexto de la crisis de salud que vivimos, el gobierno enfrenta la tarea de desarrollarlos con mayor prontitud, de modo que los múltiples esfuerzos emprendidos en la actualidad no se vean saturados o descontinuados. Incluir la elaboración del sistema de información interno y externo en la agenda de la comisión multisectorial aportaría a conocer el panorama y planificar los siguientes pasos de mitigación y reconstrucción.

Así también, a pesar de las medidas de control establecidas hasta ahora, y debido a la alta vulnerabilidad del sistema de salud, el escenario de alta transmisión es una posibilidad. Un aumento súbito en el número de casos sobrepasará no solo la capacidad del sistema de salud sino a los sistemas de manejo de datos puestos en marcha actualmente.

No tener flujos de información claros limita y ralentiza la acción y colaboración entre estas instituciones. Tener una organización clara en el manejo de los datos, implica actualmente una costosa inversión de tiempo y recursos en la recargada agenda de muchos sectores de gobierno.

Un aumento súbito en el número de casos sobrepasará no solo la capacidad del sistema de salud sino a los sistemas de manejo de datos puestos en marcha.

No obstante, en vista de que la información relacionada al Covid-19 se incrementará considerablemente todos los días, la implementación de sistemas de datos claros reducirían posibles errores, y contradicciones en el futuro inmediato. Estos esfuerzos del gobierno pueden verse afectados si es que ante el agravamiento de la crisis existen demoras o inconsistencias en el manejo de los datos.

Esperemos que el DS 031-2020 ayude a generar una clara asignación de roles entre las diversas instancias involucradas en generar, verificar y reportar los datos relevantes que alimenten un repositorio común para la toma de decisiones. Además, debería impulsar la inclusión explícita de estos roles en los documentos técnicos en preparación y respuesta a emergencias sanitarias de aquí en adelante.

Por ejemplo, futuros documentos similares al Plan Nacional de Preparación y Respuesta frente al riesgo de introducción del Coronavirus 2019-nCoV (Resolución Ministerial 039-2020/MINSA), donde se listan todas las labores de coordinación entre instituciones como la vigilancia epidemiológica y laboratorial, tendrían que complementarse con detalles sobre qué entidades recolectarán datos, qué instrumentos y plataformas usarán para almacenarlos y qué métodos se emplearán para ejecutar la validación, integración y comunicación final de sus resultados.

El flujo de información que los tomadores de decisión serán capaces de seguir inicia con la colecta de datos de cada guardia en hospitales del Ministerio de Salud y finaliza, manteniendo una  altísima calidad y veracidad, en el despacho de la Presidencia de Consejo de Ministros o la Presidencia.

Este punto, que es mejor afrontarlo en este momento de la pandemia, permitiría al gobierno avanzar en su proceso de implementación de una política de datos abiertos que ha funcionado muy bien en otros contextos. Desde la Secretaría de Gobierno Digital se han lanzado importantes proyectos como el Portal Nacional de Datos Libres y la Plataforma Digital GEOPERU, entre otros.

En Singapur, el manejo centralizado y transparente de los datos ayuda evitar la saturación de los servicios de salud.

En esta línea, Jaron Lanier y Glen Wey en Foreign Affairs nos muestran cómo el gobierno de Taiwán con un manejo abierto y participativo de la información, pudo aprovechar lo que ellos llaman “civic technology” para hacer frente a la pandemia. Manejaron datos abiertos y el gobierno canalizó y promovió muchas iniciativas de ciudadanos, organizando Hackathons, e iniciativas que les fueron útiles.

Algunas de estas, están haciendo la diferencia en Taiwán donde su gobierno está saliendo con éxito de esta crisis. Otro caso a resaltar es Singapur, donde el manejo centralizado y transparente del gobierno no solo brinda información a la ciudadanía sino ayuda evitar la saturación de los servicios de salud.

Singapur, pone a disposición información relevante de los pacientes, incluyendo sistematizaciones de historias clínicas, número de paciente los diferentes estadíos de la enfermedad, entre otros datos, pero sin afectar la vulneración de datos personales del paciente. Asimismo, han hecho un uso innovador de la tecnología mediante apps en celulares que permite rastrear la proximidad de los usuarios y con ello calcular distintas probabilidades de posible exposición al virus tal como describe Stefania de Palma para el Financial Times.

OPEN DATA EN SINGAPUR. Tableros de información de COVID-19. El Ministerio de Salud expone datos en una plataforma única. Extrae datos de este portal y lo complementa con datos específicos de casos. Imágenes del 29 de Marzo.

Mostrar y compartir información de calidad no solo ayuda a que Singapur pueda enfrentar esta crisis, sino también a que la comunidad científica pueda investigar y generar conocimiento para la toma de decisiones. Esta política los ha colocado entre los diez principales países productores de artículos científicos del mundo según el Centro Nacional para Información Biotecnológica (NCBI por sus siglas en inglés).

De forma similar, en Taiwán el rastreo del posicionamiento de pacientes con alta probabilidad de ser portadores del virus (por ser viajeros internacionales que ingresaron al país durante procedentes de países con alto contagio) permitió rastrear, mapear y contener la propagación del virus, tal como escriben Jason Wang, Chun Ng y Robert Brook en el Journal of the American Medical Association.

Singapur también ha hecho un uso innovador de la tecnología mediante apps que permite rastrear la proximidad de los usuarios y con ello calcular las probabilidades de exposición al virus.

Este es un gran reto que afrontamos como país. La sociedad civil, la academia y los tomadores de decisiones están demostrando su compromiso por un manejo adecuado de esta crisis. Tener una estrategia con flujos de información claros, y con una política de datos abiertos nos va a permitir planificar nuestras acciones, tomar mejores decisiones, y finalmente generar mayor confianza.

Finalmente, este contexto de crisis puede aprovecharse para abrir la ventana de oportunidad y mejorar la comunicación entre las diferentes instituciones del gobierno y transitar hacia un Estado más transparente, que trabaja de la mano con su sociedad civil para enfrentar los retos que tiene por delante.

* Gabriel Carrasco Escobar: Investigador Asociado del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt (Laboratorio de Innovación en Salud) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Estudiante de doctorado en Salud Pública en la Universidad de California (San Diego), División de enfermedades infecciosas.

* José Incio: Candidato a Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.). Se especializa en política comparada, política subnacional y métodos de investigación cuantitativa.

* Andree Valle Campos: Candidato a Magíster en Ciencias de la Investigación Epidemiológica de la UPCH y Bachiller en Genética y Biotecnología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Colabora con el CDC Perú en el manejo de bases de datos, análisis estadístico e investigación.

* Joan Jennifer Martínez: Economista de la Universidad del Pacífico y Magíster en Economía de University College London. Estudiante de doctorado en Economía en la Universidad de California, Berkeley. Research fellow en el California Policy Lab de la Universidad de Berkeley. 

* Mateo Prochazka: Médico epidemiólogo de la UPCH y especialista en control de enfermedades infecciosas por London School of Hygiene & Tropical Medicine. Actualmente es científico senior para Public Health England, en donde brinda soporte epidemiológico para el control de Covid-19. 

* César Ugarte: Médico graduado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, con un MSc en Epídemiología en el London School of Hygiene & Tropical Medicine y un PhD en Epidemiología y Control de Enfermedades Globales en Johns Hopkins University. Miembro del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la UPCH.

Acceda a la fuente original aquí