Reporte. Por Luis Arias Martínez

Taller de presentación de resultados del estudio: “Línea de Base del Gasto Público en Ciencia, Tecnología e innovación en el Perú”

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Foto: LMAM

Inictel, 6 de marzo de 2020

Una presentación honesta y desinhibido de parte de Juan D. Rogers, consultor del Banco Mundial que no dudo en comunicar su experiencia como evaluador de políticas públicas de CT+i en otros países (Polonia, Colombia, Perú, Croacia) sin emitir juicio alguno sobre el desempeño de las políticas en esos lugares, tampoco para el caso peruano.

Interesante su claridad al afirmar que el modelo lineal de la innovación, no funciona y que en realidad, lo que ocurre es que vamos dándole solución a problemas que emergen y que la innovación es en la mayor parte de los casos, efecto de la serendipia y el descubrimiento, el genio humano y el compromiso por resolver problemas.

En cuanto a la pregunta referida a la oportunidad de poder contar con un Ministerio de Ciencia, la respuesta es clara, si esa eventualidad, sirviera para impulsar y fortalecer el sistema nacional de innovación, en buena hora. En caso contrario, si la medida es cosmética y no hay una verdadera transferencia de fondos y recursos para su operación, ese gesto resultará inútil, habida cuenta de la posibilidad siempre presente de: eliminar del presupuesto con una línea roja una iniciativa en ese sentido. Por el contrario, la diversidad de programas de fomento e impulso de políticas, diversificados si bien tienen algunos problemas, garantizan la operación en el tiempo y son más difíciles de eliminar.

Se considera que hemos entrado en una dinámica por la que muy probablemente, las políticas de fomento, se mantengan. Citó el caso colombiano en el que, a pesar del cambio de gobierno, se aprecia continuidad en las políticas heredadas por Duque del gobierno de Santos. En el caso peruano, digo yo, a pesar del descuido evidenciado en la fase de Kusinski, que ha supuesto un quiebre con la situación inicial, parece que con Vizcarra, se estuvieran restableciendo los canales de financiamiento de proyectos.

En referencia a la metodología, es una propuesta dinámica que tiene 4 fases. Esta primera que ha culminado y que consiste en una aproximación a los planes, estrategia e inversión en programas de impulso a la CT e i. Se tomaron los datos de todos los programas entre 2012 y 2018. Se evaluaron los programas como si estos estuvieran activos a pesar del hecho o la posibilidad de no estar vigentes y con la perspectiva de poder establecer comparaciones que se basan en una -ponderación- de los datos.

Se aprecia en la evaluación de objetivos y a la vista del Catálogo de todas los instrumentos de política de CT e i, una cierta dispersión y excesiva diversificación de programas lo que parece restarles eficiencia. Falta igualmente coherencia y sostenimiento en los mismos y evitar duplicidades.

Considero que entre 2016 y 2018, el bajón en la operación en la asignación de los fondos, fue un auténtico quebranto en la línea de la promoción de la CT e i en Perú.

En mi opinión, es necesario precisar que los instrumentos, se articulan en muchos casos a propuesta de la entidad financiera, quiere esto decir el BID o la CAF y otras instituciones financieras y tengo la impresión de que tales instrumentos, no se corresponden exactamente con las necesidades del país.

Ahora, se supone que todo debe estar alineado al Programa Nacional de Competitividad y Productividad y en ese sentido, tengo la impresión de que se hubiera dejado de lado un sector estratégico para el Perú como es el de la Biotecnología, el ambiente, la biodiversidad, un capital esencial para el país, que ha sufrido el envite de sectores industriales tradicionales y basados en la extracción de recursos naturales, pesquería, minerales, agro-exportador o el textil. Todos ellos con otros incentivos como los regímenes laborales especiales que facilitan su operación y aseguran sus rentabilidades.

Los resultados preliminares, resultan de alguna manera inquietantes, se evidencia una dominancia absoluta del sector educación, la provisión de becas, programas de posgrado, la apertura de oportunidades para los investigadores, la repatriación de expertos, resultan evidentes. Esto constituye un primer paso importante a la vista de lo sucedido en otros países (Japón, Corea…) que con estrategias de inversión, se dedicaron y se dedican a fortalecer el sector educativo.

La evaluación del consultor, no obstante, es la siguiente, deberían poder canalizarse esfuerzos para el fomento e impulso de la pequeña y microempresa.  Es muy probable que la situación tenga que ver con la caída de las actividades de Innóvate Perú y el impulso recibido por el FONDECYT, además de la emergencia de los diversos programas nacionales de innovación en sectores estratégicos, agricultura y acuicultura que han logrado posicionarse como proveedores de fondos para la innovación.

Igualmente, están pendientes las sucesivas fases del estudio, las referidas al análisis funcional, la eficiencia de los programas y la fase correspondiente a la funcionalidad. Es una metodología dinámica ,

En mi opinión, es necesario fortalecer los procesos de transferencia y de colaboración entre el sector conocimiento y los sectores industriales.

Afirma que en el campo de la competencia por los fondos, la institución académica, lleva las de ganar. Con capacidades para formular propuestas, la academia, juega con ventaja.

En este sentido y en mi opinión se produce también una brecha, entre las universidades que cuentan con equipos y soporte para la formulación de propuestas y aquellas otras en las que las convocatorias, pasan desapercibidas y desatendidas o bien, reciben

En la reunión había vicerrectores de investigación de: Juliaca, Puno, Trujillo, Cusco con los que llegué a tomar contacto.

 

Luis Miguel Arias Martínez
DNU 213