Tomado de: Socialidad Humana

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KARL MARX – EN DEFENSA DE LA LIBERTAD. LOS ARTÍCULOS DE LA GACETA RENANA 1842 – 1843. Pôr Manrique Guzman Arturo

La lucha por la libertad siempre estuvo presente en la obra de Marx, desde sus, así llamados, “escritos juveniles”, hasta su obra madura. Algunos “marxistas” ortodoxos, con una marcada vena autoritaria, señalan que la idea de libertad en Marx corresponde a sus “escritos juveniles”, reunidos en este volumen, cuando estaba influido por el liberalismo y por la obra de Hegel. En otras palabras, intentan crear dos polos opuestos entre el “Marx joven”, “liberal”, y el “Marx maduro”, “autócrata”. Esto último, por su puesto que no se dice, pero se camufla en la “defensa” que supuestamente hacía Marx de la “dictadura del proletariado”. El problema de la libertad no sólo tiene que ver con su defensa, en términos teóricos y doctrinarios, sino con su perspectiva en el marco de la praxis política y social.

Como dice Ernesto Sábato -y este fue el motivo que marco su distanciamiento con la izquierda otodoxa-, “la libertad burguesa no era toda la libertad, o no lo era cabalmente, pero de las justa desconfianza por sus precariedades se llegó a desconfiar de la libertad misma, o se la difirió para siglos futuros, Ya sabemos a donde condujo este renunciamiento, y es hora que admitamos que la libertad total no es algo que un día recibiremos de golpe y en su máximo esplendor, sino que debe lograrse día a día, en una lucha incesante contra los que quieren arrebatar hasta sus migajas”. Libertad y perspectiva van juntas dentro del mismo horizonte de sentido.

El propio Marx, en el tercer tomo de El Capital (cuya edición estuvo a cargo de Engels), dice lo siguiente, a propósito de la libertad: “El reino de la libertad sólo empieza allí donde termina el trabajo impuesto por la necesidad y por la coacción de los fines externes; queda pues, conforme a la naturaleza de la cosa, más allá de la órbita de la verdadera producción material. Así como el salvaje tiene que luchar con la naturaleza para satisfacer sus necesidades, para encontrar el sustento de su vida y reproducirla, el hombre civilizado tiene que hacer lo mismo, bajo todas las formas sociales y bajo todos los posibles sistemas de producción. A medida que se desarrolla (el hombre civilizado), desarrollándose con él sus necesidades, se extiende este reino de la necesidad natural, pero al mismo tiempo se extienden también las fuerzas productivas que satisfacen aquellas necesidades. La libertad, en este terreno, sólo puede consistir en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente este su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de fuerzas y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana. Pero con todo ello, siempre seguirá siendo este un reino de necesidad. Al otro lado de sus fronteras comienza el despliegue de las fuerzas humanas que se considera como fin en sí, el verdadero reino de la libertad, que sin embargo sólo puede florecer tomando como base aquel reino de la necesidad. La condición fundamental para ello es la reducción de la jornada de trabajo” (p. 759). La libertad, de acuerdo con esta concepción, es un “fin en sí”, irrenunciable, al que debe orientarse la sociedad humana.

Volviendo a los artículos publicados en la Gaceta Renana, Marx defiende la “libertad sin apellidos”, por lo que considera que ninguna “libertad” en particular debe superponerse a otra. “La libertad profesional, la libertad de propiedad, de conciencia, de prensa, de los tribunales, son todas especies del mismo género, de la libertad sin apellidos. Pero resulta totalmente equivocado olvidar la diferencia a causa de la unidad y más aún convertir una especie determinada en medida, norma y esfera de las demás especies. Es la intolerancia de una especie de libertad que solo acepta a las otras si se derivan de ella y se declaran vasallas suyas” (p. 94). Eso ocurre, por ejemplo, con la “libertad de prensa” o la “libertad de empresa”, cuando pretenden erigirse como la “únicas” libertades valederas. “La libertad profesional es precisamente la libertad profesional y ninguna otra libertad, porque en ella la naturaleza de la profesión se conforma a sí misma sin trabas de acuerdo con sus reglas vitales internas; la libertad de los tribunales es libertad de los tribunales cuando éstos obedecen las leyes innatas propias del derecho y no de otras esferas, como por ejemplo la religión. Cada esfera determinada de la libertad es la libertad de una determinada esfera, del mismo modo que cada modo determinado de la vida es el modo de vida de una determinada naturaleza. ¡Qué absurda sería la exigencia de que el león se adecué a las leyes vitales del pulpo! Qué falsa sería mi comprensión de la relación y la unidad del organismo corporal si del hecho de que los brazos y las pernas son activos a su modo concluyera que el ojo y el oído, lo órganos que arrancan al hombre de su individualidad y lo convierten en espejo y eco del universo, tienen que tener un derecho a la actividad mayor aún, es decir, ser la potenciación de la actividad de brazos y piernas” (Ibid.). La libertad, de acuerdo con esta afirmación, esta ligada a la diferenciación funcional que hay en todo sistema, lo que incluye al sistema vivo y al sistema social, más allá de que Marx usara o no esta terminología.

La libertad, además, tiene un fundamento “cósmico” al que Marx no duda en apelar. La “libertad”, en tanto que incluye diversos tipos que responden a la complejidad de la sociedad humana, Marx la describe como el “sistema de la libertad”. “Así como en el sistema cósmico todo planeta gira alrededor del sol girando al mismo tiempo sobre sí mismo, en el sistema de la libertad cada uno de sus mundos solo gira alrededor del sol central de la libertad en la medida en que gira sobre si misma. Convertir la libertad de prensa en una especie de libertad profesional equivales a defenderla matándola antes de la defensa; pues, ¿no elimino la libertad de una naturaleza cuando le exijo que sea libre en el modo de otra? Tu libertad no es mi libertad, le exclama la prensa a las profesiones. Así como tu obedeces las leyes de tu esfera, yo quiero obedecer las de la mía. Ser libre a tu manera es para mí idéntico a no ser libre, de la misma manera que no se consolaría seguramente el carpintero que pidiera libertad de su profesión si le dieran como equivalente la libertad de los filósofos” (pp. 94 y 95). Se desprende de lo señalado que, para Marx, la libertad opera en diversas esferas que, además no tienen que superponerse sin mellar la libertad que se ejerce en otras esferas. No existe libertad sin diferenciación social o funcional. Este es un tema que, ciertamente, Marx no desarrolló en sus trabajos posteriores, pero que no es imposible colegir de su obra; lo que además viene a ser el ámbito de trabajo de la actual teoría de sistemas (Maturana y Varela, Luhmann, Morin, etc.).

Pueden descargar el PDF del libro en la siguiente dirección electrónica:

https://historiaycritica.files.wordpress.com/2014/09/marx-en-defensa-de-la-libertad.pdf

 

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