Fuente: La República

“Casi veinte años se ha demorado la clase política peruana en entender que las tareas de la transición incluían construir una moderna y vigente institucionalidad democrática”.

Hoy se juega la continuidad, por cinco años más, del proceso de transición democrática inaugurado el año 2000. Ese proceso ya se había agotado con Pedro Pablo Kuczynski, quien, engalanado de mediocridad y cobardía frente a la prepotencia del fujiaprismo, se asomaba como su gran sepulturero. Si no hubiese sido por un imprevisto Martín Vizcarra y su capacidad de tumbarse a las fuerzas retardatarias de la oposición, hoy ya habríamos asistido al fin de la transición.

Lo que se decide en las elecciones congresales de hoy y las generales del próximo año no es otra cosa que la definición del país: o se le extiende el periodo de gracia al aún fallido proceso de transición o se le hace volar por los aires y se opta por un sendero reaccionario o radical.

Entre quienes quieren que el país se encamine a la reversión de las reformas política y judicial y sientan nostalgia por los tiempos de la politiquería tradicional, y quienes, por el contrario, aspiran a insistir en que la transición haga realidad aunque sea en parte el sueño de fortalecer la institucionalidad democrática destruida en la década de los 90.

No es menor la encrucijada en la que el país se halla. Es un momento histórico, coincidente con nuestro bicentenario, fecha que ahonda las resonancias del destino político que finalmente el país decida seguir. En estos momentos, el enemigo a derrotar es el que representa la restauración de la política criolla. Y en ese sentido debe valorarse positivamente el pobre desempeño que se anuncia tendrán en esta contienda los partidos que se sumaron a ese coche.

Los que se opusieron virulentamente a las reformas y junto con ello han planteado una guerra también contra los atisbos de reforma educativa (incluida la urgente política de equidad de género) desplegada en los últimos gobiernos serán sancionados por el pueblo.

Por cierto, adquiere especial relevancia que el Congreso que se instale en marzo le ponga preponderante atención a la completud de las reformas política y judicial, las que este gobierno inició y aparentemente seguirá impulsando, siendo imprescindible que haya correlato de apoyo en el Legislativo.

La del estribo: arranca con todo el V Festival Internacional de Teatro Temporada Alta. El encuentro, organizado por la Alianza Francesa y la Embajada de Francia en Perú, va desde el 4 hasta el 23 de febrero, en el Gran Teatro Nacional, el ICPNA y principalmente en la AF de Miraflores. Buenas obras de Alemania, Italia, Gran Bretaña, Chile, Uruguay, España, Francia y el Perú al alcance del público local. ¡Imperdible!

 

Acceda a la fuente originalaquí