Fuente: Ni un humedal menos

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DEFENSORES AMBIENTALES ¿QUIÉNES MÁS FALTAN?

Frente a las amenazas a las que están expuestos actualmente, los humedales costeros requieren de defensores que provengan de todos los frentes. Muchas comunidades costeras han comenzado a asumir un rol activo y protagónico en la defensa de sus humedales. Allí tenemos por ejemplo a los comités de vigilancia ambiental, como el de Puerto Viejo en Cañete o el de Santa Rosa en Chancay, o los defensores de los humedales de Quilcay en Lurín, o los héroes anónimos de humedales seriamente impactados como el de Sarita Colonia en el Callao.

Las artesanas de junco y los extractores son también defensores de los humedales que han comenzado a organizarse para proteger y conservar estos espacios frente a la ausencia o indiferencia del estado. Ellos constituyen comunidades que usan y conocen muy bien los servicios que ofrecen los humedales.

¿A quiénes más necesitamos en este rol de defensa para dar soporte a estos procesos justos de conservación? Pues a las universidades, a la academia, a los investigadores, a los profesionales que se van formando para gestionar procesos de desarrollo local, regional o nacional. No es posible formar profesionales, científicos o investigadores vinculados a los temas ambientales o de conservación de biodiversidad si no han pisado un humedal, menos aún si no se han relacionado o interactuado con las comunidades costeras que viven y usan sus servicios ambientales o ecosistémicos. Las universidades tienen que considerar urgentemente dentro de sus estrategias pedagógicas no solo la salida a estos espacios sino el contacto directo con sus comunidades defensoras. Algunas lo vienen haciendo muy bien, otras aún no. Los humedales son un laboratorio magnífico para hacer ciencia, son espacios privilegiados para incrementar el conocimiento científico. Pero también es cierto que no hay mejor forma de entender y comprender la dinámica real de los humedales costeros si no se conoce y se interactúa con las comunidades que viven y comprenden mejor que nosotros la importancia de estos valiosos espacios o ambientes naturales: las comunidades de artesanas, de extractores, los comités de vigilancia.

Cuando vayas a hacer ciencia a un humedal averigua previamente si existe alguna comunidad, comité o grupo de defensores ambientales en él. Son los mejores aliados para acompañarte en el proceso de hacer ciencia segura y construir genuina empatía con los humedales. Porque si algo es cierto hoy es que el planeta también requiere de científicos empáticos con sus ecosistemas.

 

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