Fuente: El País

Fue fundador de la Federación Española de Sociología y presidente del Institut d’Estudis Catalans durante ocho años

Salvador Giner, en 2016.
Salvador Giner, en 2016. JOAN SÁNCHEZ

“Es difícil visitar algún ámbito de la sociología en España en el que no te encuentres que él ya había estado allí”, suele decir Félix Ovejero, catedrático de Filosofía Política para referirse a Salvador Giner, uno de los grandes constructores de la sociología contemporánea en España, que falleció ayer en Barcelona a los 85 años. Quien fuera uno de los fundadores de la Federación Española de Sociología y de la Associació Catalana de Sociologia, publicara decenas de títulos sobre la materia y ostentara la presidencia del Institut d’Estudis Catalans entre 2005 y 2013, llegó sin embargo a esa rama científica fruto de su insatisfacción con la carrera de Derecho y por el azaroso hallazgo de un libro (Sociología como ciencia de la realidad) en una librería de lance.

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Giner (Barcelona, 1934) se doctoró en Sociología en la Universidad de Chicago, para completar estudios en Alemania y enseñar en Inglaterra casi 23 años, entre 1965 y 1989, en diversas universidades. Ese cosmopolitismo le mantuvo en contacto siempre con la vanguardia de la disciplina, que luego importaría a España, y a la vez le permitió ser “uno de los intelectuales que más brillantemente ha representado la sociología española fuera de nuestras fronteras”, centra su colega Manuel Pérez Yruela, quien fue discípulo suyo en la Universidad de Lancaster.

Su notable altura y trato cordial, salpimentado siempre por un notable sentido del humor, le daban un cierto aire de sabio distraído, que él irónicamente alimentaba reconociéndose hombre “disperso y confuso”, como se autodefinió. Su obra, impregnada de antropología, filosofía o ciencia política, le contradice porque buena parte de sus muchos hilos temáticos convergen en “la preocupación por la estructura social de la libertad, analizar cómo la libertad necesita, para existir, de cierta estructura social, de unas condiciones materiales y culturales”, resume para este diario Pérez Yruela, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde Giner fue director de su Instituto de Estudios Sociales Avanzados.

Ese rastro puede reseguirse en su extensa bibliografía, iniciada con Historia del pensamiento social (1967, primer diccionario de la materia en España y manual universitario crucial durante años) y Sociología (1968), salpicada por miradas proféticas como Sociedad masa (1976) y La sociedad corporativa (1979), escrita con Pérez Yruel, donde avanzan la supremacía del corporativismo a pesar de la desaparición del pacto social.

Con un currículo cargado de premios (desde los que fueron fruto de obras, como el Espasa de ensayo en 1987 por El destino de la libertad, hasta los que reconocieron su trayectoria, como la Creu de Sant Jordi en 1995 o el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política en 2006), Giner fue mostrando su preocupación por la evolución de la sociedad española tras su regreso en 1990, cuando ocupó la cátedra de Sociología de la Universidad de Barcelona. “La descomposición social es gravísima”, alertaba en 2007 a este diario, consecuencia de un “capitalismo concurrencial” que había roto estructuras y referentes sociales y que estaba generando “una sociedad muy insolente”.

No era extraña esa llamada de atención en quien reconoció tener “una preocupación moral y ética”, desde una óptica laica. “La sociología es moral, no neutral”, afirmaba. De ahí obras como Manual de civismo (con Victoria Camps) o Sociología del mal. Redactor y asesor en su momento de la Gran Enciclopèdia Catalana En lo político, en los últimos años defendió tesis cercanas al independentismo, hijo del nacionalismo que veía como reacción a la globalización. Aun así, quien reivindicaba para el IEC el papel de “academia nacional” en una Cataluña independiente, aseguró hace cuatro años, quizá fruto del realismo que destila siempre la Sociología que tanto dominaba: “La solución federalista es buena. Como no soy político puedo decir tranquilamente que si somos separatistas el acuerdo, de compromiso, será la federación”.

 

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