Fuente: La República

Una recomendación de Lenin Nazario.

“No es cierto que la actual desaceleración provenga de la crisis política o de las protestas contra la inversión minera”.

grupo larepublica
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Cuadro de Campodónico

La última vez que el PBI creció 5,8% fue en el 2013, último año del super ciclo de precios de las materias primas (cobre, oro, zinc, plomo) impulsado por la industrialización china.

Desde entonces hay desaceleración: 4% en el 2016 y el 2018 y solo 2,5% en el 2014 y el 2017. La cosa se ha puesto peor en el 2019: en el I Semestre el PBI creció apenas 1,4%, según el último Marco Macroeconómico Multianual del ME. Se dice que repuntará en el II Semestre y llegará a 3%. ¿De veras?

Otros indicadores también van hacia abajo. Pero acá nos centramos en el empleo urbano de las empresas de 10 y más trabajadores. Como lo demuestra Óscar Dancourt, el auge comienza en el 2002 y toca el cielo en el 2008 (ver gráfico), con tasas del 10% anual.

Luego viene la caída por la recesión global del 2008-2009 y una recuperación hasta el 2013. Cuesta abajo en la rodada desde el 2015, con tasas negativas en el 2018, que apenas rozan el 0,5% en el 2019. Resultado: la creación de empleos formales urbanos es casi nula.

No solo eso, desde el 2017-2018, también ha caído el ingreso promedio mensual por trabajo en las empresas de 1 a 10 trabajadores. Hasta el 2016 bordeaba los 1,370 soles mensuales. Ahora está en 1,300. A esta disminución ha contribuido el notable aumento de la fuerza laboral urbana, debido a la inmigración venezolana (la política migratoria no puede ser “no tengo política”).

Cuando hay shocks adversos, se necesita una política económica contracíclica: aumentar la inversión pública (IP), que tiene un gran efecto multiplicador en toda la economía. Pero aquí ha sido al revés: ésta ha caído del 5,8% a 4,8% del PBI del 2013 al 2018. Y en el I y II Trimestre del 2019 solo ha llegado al 2,7 y 4,2% del PBI. Increíble pero cierto.

¿Por qué? Porque el MEF no cree en la IP, a pesar de que tiene ahorros importantes en el Fondo de Estabilización Fiscal. Para ellos, “la IP causa déficit y malogra la imagen del Perú” ante las calificadoras de riesgo.

Por eso han escogido, desde hace años, el camino de las Asociaciones Público Privadas (APPs). El reciente Plan Nacional de Infraestructura del MEF plantea inversiones de S/ 99,000 millones en 52 proyectos, de los cuales 39 son APPs por un total de S/ 65,000 millones, los 2/3 del total. A la inversión del gobierno nacional, los regionales y locales solo van S/ 31,000 millones.

Las APP fueron concebidas para que el sector privado, supuestamente, “colabore” con el Estado en un esquema que beneficiaría a ambos. En la práctica, buena parte de la corrupción proviene de las APPs (IIRSA, Olmos, hospitales) y puede decirse que son la forma novedosa de privatizar la inversión pública para beneficio de sectores empresariales. Salvo la APP, todo es ilusión. Como el entorno externo no va a mejorar (guerra comercial, guerra monetaria, caída en picada de los sectores manufactureros de todas las economías), los precios de las materias primas no van a subir, lo que hace aún más urgente el “aggiornamento” de la agenda económica, lo que aquí no se hace.

Por tanto, no es cierto que la actual desaceleración provenga de la crisis política o de las protestas contra la inversión minera, lo que estaría siendo azuzada por “la izquierda”, a la cual se le demoniza un día sí y el otro también. Con ello se pretende reivindicar la política económica de los últimos 28 años, para que nada cambie y tampoco se prendan otros motores productivos que reduzcan la excesiva dependencia en las actividades extractivas.

¿La izquierda tiene la culpa de la desaceleración económica? A otro perro con ese hueso.

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