Fuente: SALVEMOS CHINCHERO Y EL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS


Foto: Google Earth

El Perú ha sido bendecido con belleza natural y con la presencia de un grandioso pasado. Podríamos imaginar que el país tiene como deber preservar ambos, que exista una obligación nacional de conservar este tesoro nacional para las futuras generaciones. Una de las joyas de la corona peruana es Chinchero.

No solo posee una enorme belleza natural, también es un lugar con sitios arqueológicos extraordinarios, algunos conocidos y otros por descubrir. Sería esperable que este fuese un lugar protegido y preservado, pero como todos sabemos, la avaricia suele imponerse al patrimonio. Por ello, ahora, tenemos a compañías extranjeras haciendo fila con ofertas para construir un aeropuerto internacional que destruirá aquel patrimonio para siempre. Empresas de Canadá, Corea y de algún otro lugar del mundo (esperemos que no se trate de Odebrecht) van a destruir Chinchero y luego se van a ir con sacos de oro, tal como lo hicieron los españoles quinientos años atrás aproximadamente. Lo que está por destruirse jamás podrá ser reconstruido. Se irá para siempre. Chinchero, tal como lo encontramos ahora, es un antiguo y magnífico remanente de ese primer despojo, poblado de vibrantes comunidades quechuas; pero esta gente y este lugar hoy serán sacrificados para siempre en el altar de la codicia nacional e internacional.
Texto: Thomas B.F. Cummins, profesor de la Universidad de Harvard, cátedra Dumbarton Oaks, especialista en historia del arte inca, autor de Brindis con el inca: La abstracción andina y las imágenes coloniales de los queros.
Traducción: Salvemos Chinchero y el Valle Sagrado de los Incas
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