Fuente: La República

Reconocimiento. Médico cirujano con 25 años de experiencia ha operado a más de 100 personas sin cobrarles un sol. Hoy, a puertas de su retiro, aconseja a sus colegas no hacer vil esta noble profesión.

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El médico de los pobres. Ricardo Gonzáles realizó más de 100 atenciones sin cobrar un sol en la región Puno.

Ricardo Gonzáles Durán fue el primer cirujano en pisar la ciudad de Puno en 1994, una época donde la necesidad de especialistas urgía. Comenzó como médico en un precario hospital de EsSalud. Su primer salario fueron 600 soles y sin tener un contrato directo.

El bajo sueldo y la falta de instalaciones adecuadas no fue impedimento para operar gratis a pobladores de escasos recursos económicos en su horario de descanso. Las primeras veces lo llamaban de la clínica de la Policía Nacional. También intervenía a universitarios con problemas intestinales.

El galeno tenía pensado quedarse solo 3 meses en el altiplano por recomendación de su maestro universitario, Edgar Rivera Díaz. Este le dijo que vaya a Puno porque “era el Perú”. Al ver la realidad de esta región, golpeada por la pobreza y miseria, decidió quedarse.

Ganarse la confianza de los pobladores no le fue fácil. Incluso a los dos meses de llegar a Puno, estaba a punto de regresar a Arequipa, pues solo lo solicitaban para curar várices. Tuvo que participar de las campañas médicas nacionales para que la gente lo conociera y estén seguros que los podía ayudar.

Luego que los pacientes ya confiaban en él, hacía hasta 39 operaciones en un mes. Atendía casos de peritonitis, vesícula, operaciones de hígado, vías biliares, páncreas, colón y otros. De todo eso han pasado casi 25 años. Hoy sigue siendo especialista de EsSalud.

“Cuando uno es joven no es importante cobrar, uno solo quiere operar y apoyar. Nunca nos negamos para hacerlo, la cirugía es mi pasión y siempre está el deseo de ayudar a las personas”, contó.

Medicina, un apostolado

El cirujano de 58 años hoy ve con pena cómo las plazas para médicos especialistas en regiones como Puno y Ayacucho quedan desiertas porque nadie se presenta. Muchos jóvenes postulan a Medicina porque piensan que obtendrán beneficios económicos, pero para Gonzáles, esta carrera es y será siempre una especie de apostolado para servir al prójimo.

El cirujano estuvo de visita en Arequipa para ser condecorado por su alma máter, la Universidad Nacional de San Agustín. Gonzáles Durán aprovechó la ocasión para conminar a los futuros médicos a que no piensen solo en grandes hospitales y clínicas privadas, si no en las zonas más necesitadas del país.

“Sigan la carrera si tienen vocación, no lo hagan porque vieron a un médico plástico con su Audi, un carro último modelo. Que lo hagan con el deseo de servir y mejorar la salud de nuestro país”, acotó.

Ante la falta de médicos, Gonzáles decidió formarlos. Trabaja en la escuela de Medicina de la Universidad Nacional del Altiplano. Algunos de sus alumnos ya son sus colegas.

Para Gonzáles, un egresado de Medicina debe entregar por lo menos 5 años a atender las necesidades de la población en zonas alejadas del Perú.

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