Fuente: Socialidad

La imagen puede contener: texto

Una lectura de la modernidad líquida y de la vida liquida en la obra de Zygmunt Bauman y del rol que juega el sistema educativo en la reproducción de este modelo societal y patrón de vida actual. En la modernidad liquida prima el olvido sobre la memoria y el aprendizaje. El homo consumens olvida y, luego, olvida que olvida. Se trata de un ser atrapado y alienado en la vorágine perpetua de la satisfacción de los deseos y de los deseos de deseos, independientemente de las necesidades que atienden los bienes que se adquieren. En la modernidad liquida, al igual que en la modernidad pesada o primera modernidad, la individualización es un destino al que, sin excepción…

son empujados todos los miembros de la sociedad. En la modernidad pesada eran mayormente los hombres los empujados a la individualización. En la modernidad liquida, hombres y mujeres tienen como destino la individualización. La racionalidad liquida, a decir de Bauman, recomienda los “abrigos livianos” y condena las “corazas de acero”. En el mundo actual prevalece el miedo a establecer relaciones duraderas, más allá de las simples conexiones, de los contactos individuales. Todo aquello que implique “ataduras” o un “compromiso a largo plazo” tiende a ser rechazado. Esta situación, además, tiende a ser reforzada por la fragilidad de los vínculos laborales. La presencia de hijos, en ocasiones, tiende a hacer más duraderas las estructuras familiares; pero eso no cambia el hecho de que, en general, las esperanza de vida de las familias sea mucha más corta que la expectativa de vida individual de cualquiera de sus integrantes. En este escenario, son varios los retos a los que tiene que hacer frente la educación, los mismos que son desarrollados en la parte final de este ensayo.

Pueden descargar el documento en la siguiente dirección electrónica:

https://es.scribd.com/document/406872510/Arturo-Manrique-Guzman-Educacion-y-modernidad-liquida-en-la-obra-de-Zygmunt-Bauman