Fuente: La República

“El conflicto de Las Bambas demuestra que se ha agotado el actual “modelo” de explotación minera. Hay que pasar a otra forma de relacionamiento entre Estado, empresa y poblaciones”.

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El actual bloqueo a los camiones con mineral de cobre de Las Bambas llega a Lima con el siguiente mensaje: para solucionar este conflicto debe primar el “principio de autoridad” y la policía debe restablecer el libre tránsito. Además, el bloqueo estaría causando serios problemas a la economía peruana que perdería 1% del PBI ahuyentando a los inversionistas.

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Pero estas son las imágenes de los últimos minutos de una película que comenzó hace ya buen rato, pero de cuya trama inicial y desarrollo, sabemos poco o nada. Veamos.

El Estudio de Impacto Ambiental de Las Bambas del 2011 fue elaborado por XStrata, empresa suiza dueña del proyecto, que establecía la construcción de un mineroducto hasta la mina de cobre Tintaya, también de XStrata, en Espinar, Cusco. En Tintaya, los componentes del proyecto eran: la planta de molibdeno, la planta de filtros y los almacenes. Según el EIA, esta área resultaba estratégica, debido a las sinergias entre Tintaya y Las Bambas. Desde Tintaya, el mineral se iría a la costa.

En el 2014, Glencore de Suiza compra Xstrata y surge un problema pues China no desea depender en demasía de las importaciones de cobre que le hace a Glencore y la “obliga” a vender Las Bambas, que es comprada por la estatal china MMG. ¿Qué sucede? MMG, al no ser dueña de Tintaya, desecha el EIA original y se cambia en el 2014-2015, con autorización del MEM pero con poca consulta a la población, lo que es fuente de problemas. Consecuencia: se anula el mineroducto y ahora el mineral irá por camiones hasta la costa.

¿Cuánto mineral? Cerca de un millón de toneladas anuales. Son 130 camiones con carga de ida y 130 camiones sin carga de vuelta, más 50 camiones con insumos, es decir 310 camiones diarios. El camino era una trocha comunal que, en poco tiempo, fue elevada por el gobierno a ruta nacional.

Si se hubiera construido una refinería en Las Bambas, la cantidad de viajes se hubiera reducido en un 80%, pues ya no hubiera salido “tierra” sino cobre refinado al 99%. Pero nuestras concesiones no contemplan eso. Cómo se le ocurre. Ojo, ahora hasta se habla de un ferrocarril de Las Bambas a la costa.

Antes de seguir: durante los 5 primeros años de producción Apurímac no recibirá ni un sol de canon –el 50% del impuesto a la renta– porque la empresa estará recuperando su inversión (tendrá pérdidas). Por tanto, cero de impuesto a la renta y de canon. Se ha venido “conversando” para que el gobierno adelante el canon y lo descuente cuando haya impuesto a la renta. Hasta ahora, nada: los apurimeños van a ver salir el mineral durante 5 años, sin canon.

Volvamos. Después han venido mesas de diálogo, promesas del gobierno, incluido del propio presidente Vizcarra, cuando era Ministro, muchas de las cuales se han incumplido. Y también han surgido algunos oportunistas (como lo menciona José de Echave), ligados a algunos dirigentes, que se han querido “ganar” con el conflicto, llevándolo por otros rumbos.

El gobierno debe separar el grano de la paja y no ceder ante las voces represivas que lo alejarían del pueblo y lo harían caer en manos de “las derechas”, amenazando su estabilidad. El diálogo es la voz. Además la empresa, que se va a quedar por lo menos 20 años, no va a querer una población enemiga.

El conflicto de Las Bambas demuestra que se ha agotado el actual “modelo” de explotación minera. Hay que pasar a otra forma de relacionamiento entre Estado, empresa y poblaciones de la zona. Para eso, hay que ver la película completa.

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