Fuente: Semana Económica

Con cinco universidades fuera de carrera, el mercado de educación superior avanza hacia una reconfiguración agresiva. La batalla se centrará en los alumnos, más que en los activos, y tendrá como grandes postores a los consorcios universitarios cuya capacidad para recibir población estudiantil ha crecido con fuerza en los últimos años.

Aunque los alumnos de las universidades con licenciamiento denegado por ahora suman sólo 2,679, todavía queda una bolsa de 732,636 estudiantes en aquellas cuyo licenciamiento está en proceso ante Sunedu. De estas, por lo menos dos universidades tienen problemas para sustentar su viabilidad financiera y sus posibilidades de licenciamiento serían mínimas: la Inca Garcilaso de la Vega y la San Pedro de Chimbote.

Ambas suman alrededor de 30,000 alumnos, una cantidad suficientemente atractiva para atraer a los consorcios con espalda financiera y planes de crecimiento agresivos. Éstos serían la Corporación César Vallejo, Lauréate Perú, Educa_D, Wiener-Carrión, la Corporación OSIL y Alas Peruanas. Los contendientes ya van tomando posición.

PRIMEROS MOVIMIENTOS

Los consorcios ya empezaron a mostrar los dientes. El día que la Sunedu denegó la licencia de la Universidad Peruana de Integración Global (UPIG), un camión de la Universidad Autónoma del Perú —parte del Consorcio César Vallejo— llegó con megáfonos a publicitar opciones de traslado para los estudiantes. “El sector educativo sigue reglas económicas semejantes a las de cualquier otro sector”, explica José Dextre, presidente del Grupo Educa_D, al que pertenecen la Universidad Científica del Sur, la Universidad Sise y el Instituto Sise. Cuando una cuota de mercado queda libre, las empresas que compiten se apuran por tomarla.

“Habrá universidades muy interesadas en capitalizar la oportunidad de mercado. Universidades grandes y con músculo, que tienen la capacidad de absorción”, dice Carlos Heeren, director ejecutivo de UTEC y Tecsup. Luego de que se le denegara la licencia, la universidad Orval anunció que tendrá un convenio con la USIL para el traslado de sus alumnos. La UCAL —ubicada en la misma avenida que Orval— informó también que tiene un plan de articulación curricular especialmente diseñado para el traslado.

No se trata de casos aislados. La Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (Fipes) —conformada por un grupo de universidades con fines de lucro que están, salvo una, ya licenciadas— tiene listo un borrador del convenido que firmará con el Minedu para facilitar el traslado de alumnos de las universidades que no se licencien. “Esperamos firmarlo en las próximas semanas para dar facilidades de convalidación y, en algunos casos, de financiamiento. Es un compromiso de Fipes con el licenciamiento y también está en el interés de las universidades acceder a esos mercados. Ambos objetivos están alineados”, dice Juan Manuel Ostoja, presidente de Fipes y CEO de la USIL.

Aunque los alumnos de las universidades cuyo licenciamiento ha sido denegado por ahora suman sólo 2,679, estos primeros movimientos adelantan lo que será la batalla. “Si por las chiquitas se han acercado, por una grande de todas maneras van a ir. Ése será un partido distinto”, concluye Heeren.

LAS QUE SE HUNDEN

Más de una universidad en Plan de Adecuación tiene “problemas para garantizarle a Sunedu su sostenibilidad financiera en el mediano plazo”, reveló el superintendente Martín Benavides a SEMANAeconómica. Una de ellas es la Inca Garcilaso de la Vega, que tendría pocas posibilidades de licenciarse, según una publicación de La República.