Tomado de: El Sur Existe

ENTREVISTA A VICENTE OTTA, CANDIDATO AL DECANATO NACIONAL DEL COLEGIO DE SOCIÓLOGOS DEL PERÚ

Algunos amigos sociólogos me han pedido que apoye este proceso de renovación institucional en el Colegio de Sociólogos del Perú. En lo personal, no formo parte del CSP, pero como sociólogo considero importante la RENOVACIÓN INSTITUCIONAL y la ALTERNANCIA DEMOCRÁTICA como mecanismo que permite el desarrollo de las instituciones. No se trata de descalificar a la actual gestión del CSP, sino de proponer nuevos horizontes para el desarrollo de la sociología como ciencia y como profesión, de cara al siglo XXI. La impolutez, siempre lo he dicho, es mala consejera. De lo que se trata es de proponer nuevos retos y de asumir los desafíos, deslindando con toda forma de clientelismo y apostando por una diversificación de la profesión y de la práctica de la sociología, teniendo en perspectiva la sociedad que viene emergiendo y el rol que tienen que desempeñar las nuevas generaciones de sociólogos en ese escenario.

El debate teórico, por ejemplo, es algo venido a menos en la sociología peruana actual y, en consonancia con lo que ocurre con otros países de AL y Europa, debería ser promovido por el CSP. Lamentablemente, no ocurre así. La teoría –y con ello me refiero específicamente a la teoría sociológica– provee de sentido al ejercicio de la profesión e ilumina la práctica sociológica, abriendo nuevos temas y problemas de investigación o renovando los existentes, dentro de un horizonte de cambio y de renovación constante; lo que tampoco es contrario al dialogo interdisciplinario. Este es un reto a asumir, que no debe estar desligado de la reflexión y del análisis sobre nuestras instituciones y del modo cómo “hacemos institución” y cómo construimos nuestras “organizaciones”, temas que rebasan lo teórico y que lindan con la investigación empírica y la promoción del desarrollo, retos que también deberían ser asumidos y promovidos por el CSP. Hay que ir más allá del marco lógico y de la lógica de los proyectos y/o programas sociales y entrar en el debate de las políticas públicas, con ideas claras de cambio institucional y de gestión organizacional, que permitan superar la corrupción sistémica, la economía delictiva y la informalidad, que son lacras que venimos arrastrando desde el origen de la república. Ese es el reto mayor que tiene que asumir la nueva gestión del CSP y que, por el bien del país, esperemos que lo haga.

La RENOVACIÓN INSTITUCIONAL y la ALTERNANCIA DEMOCRÁTICA, como dijimos antes, es importante porque previene contra el clientelismo y, en un sentido más general, contra cualquier asomo de corrupción institucional; pero además ayuda a que los distintos grupos que aspiran a gobernar las instituciones actualicen o, mejor aún, renueven sus propuestas, procurando una mejora permanente de la sociología, como ciencia y como profesión, y de los profesionales que la ejercen, en términos de reconocimiento social y de mejora de su calidad de vida. Mi apuesta personal siempre ha sido por la sociología. Y aclaro que por sociología entiendo aquello que hacemos los seres humanos cuando pensamos y reflexionamos sobre la sociedad en que vivimos. Hay mucho sociólogo que no hace sociología. Del mismo modo que hay gente de otros campos que han hecho aportes importantes a la sociología. El CSP, sin embargo, debería asumir la rectoría sobre el rumbo que tiene que tomar la sociología en el país, como ciencia y como profesión, lo que va más allá de sus propios asociados y de su función gremial y tiene que ver, más bien, con la construcción de una sociedad democrática, incluyente y productiva. Bienvenida sea, en ese sentido, la RENOVACIÓN INSTITUCIONAL y la ALTERNANCIA DEMOCRÁTICA en el CSP.