Fuente: La República

El fujialanismo trató de frenar la ofensiva política de Vizcarra y buscó blindar a AG y a la señora K defendiendo a capa y espada al cuestionado Fiscal de la Nación.

Estamos viviendo en estos días un conjunto dramático de acontecimientos contradictorios que nublan el sentido que tiene la coyuntura. Este sentido no proviene solo de los protagonistas sino también del contexto socio-político que lo resignifica. Planteo algunas tesis básicas que permiten entender esta coyuntura turbulenta.

1. Estamos viviendo aún la coyuntura abierta el 28 de julio de este año en la que Vizcarra, aprovechando la podredumbre del Poder Judicial y de la Fiscalía, respalda la protesta de la calle contra la corrupción, propone las reformas judicial y política, convoca a un referéndum para aprobarlas y, ante el intento de boicotearlas del fujialanismo, plantea el voto de confianza a su gabinete. Toma de ese modo la iniciativa política, rompe el yugo que lo ata a la señora K y reivindica la autonomía del Poder Ejecutivo.

2. El fujialanismo trató de frenar la ofensiva política de Vizcarra y buscó blindar a AG y a la señora K defendiendo a capa y espada al cuestionado Fiscal de la Nación, acusado de pertenecer a la mafia de los Cuellos Blancos del Callao. Chávarry se autodefiende amenazando con investigar al Presidente de la República y a los comprometidos con la corrupción del Lava Jato.  Para mantener el orden en sus filas el fujialanismo blinda también a Becerril, quien buscaba influir en la elección del presidente del CNM. Luego de una ardua defensa del Juez Supremo Hinostroza, lo deja caer, pero al mismo tiempo, al parecer, facilita su huida.

3. El Ejecutivo ha salido ganando en la confrontación con el Congreso. La aprobación de Vizcarra se ha disparado hasta el 61% mientras la de la señora K cae verticalmente al abismo. En la compulsa de poderes han jugado un papel central las protestas de la calle y las noticias y denuncias de los medios.

4. La debacle política del fujialanismo ha sido confirmada por los resultados de las elecciones regionales y locales del 7 de octubre en las que ni el Apra ni FP obtuvieron la dirección de alguna región o la alcaldía de alguna capital regional. En la práctica desaparecieron del escenario electoral, pese a la campaña de la señora K.

5. Contra todo lo esperable, algunos jueces y fiscales tomaron un conjunto de decisiones que han herido el corazón del poder fujimorista. Un juez supremo anuló el indulto otorgado por PPK, lo que generó una enorme tensión en el fujimorismo que terminó dando una ley con nombre propio para evitar que AF vuelva a la cárcel. El fiscal José Domingo Pérez ha acusado a la señora K de dirigir una organización criminal, pidió su prisión preventiva por diez días, el juez Richard Concepción Carhuancho la aceptó y KF está en prisión con sus asesores y 19 personas más.

6. AG y el alanismo tiemblan frente a las investigaciones provenientes del Lava Jato que no sólo se refieren al financiamiento de la campaña del 2006 sino principalmente a los sobornos que, al parecer, llegan hasta la cúpula. El fiscal Pérez les produce terror y buscan acusarlo estúpidamente de apología del terrorismo por una conferencia que dio en México. La crisis va a seguir abierta hasta la derrota y el estallido del fujialanismo el 9 de diciembre, el día del referéndum.