Tomado de: La República

Un provocador disfrazado de demócrata y un ministerio entregado a la antimemoria.

El congresista Edwin Donayre realizó hace semanas un operativo provocador e irresponsable contra el Lugar de la Memoria (LUM) con el propósito de justificar su exigencia de reestructurar este emblemático proyecto que tiene como objeto la conmemoración y el dialogo en torno a temas de derechos humanos, enfocándose en los hechos de violencia ocurridos durante el periodo 1980-2000 en el Perú, iniciado por los grupos terroristas.

El legislador ocultó su identidad; se disfrazó, se colocó una peluca y fingió ser sordomudo. Acudió al LUM junto a otras personas que sometieron a Gabriela Eguren, historiadora del arte especialista en estrategias pedagógicas y artísticas del recinto, a una batería acosadora de preguntas. La mencionada funcionaria del LUM lo atendió personalmente tomando en consideración a que dijo que era una víctima de la violencia, pero en el recorrido, Donayre y sus acompañantes, entre ellos una persona al parecer de nacionalidad chilena, insistieron en hablar de las violaciones de derechos humanos cometidas por las FFAA para tener argumentos para desprestigiar al LUM. Del recorrido de tres horas, grabado subrepticiamente, editaron un video de 5 minutos como arma contra el LUM, la política de memoria del Estado peruano y las conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

La ministra de Cultura, Patricia Balbuena, en lugar de defender estos tres valores de nuestras políticas públicas en favor de la paz y la justicia, ha retirado a la historiadora Eguren, avalando los cargos falsos y manipulados de Donayre y haciéndose eco de la campaña de difamación y estigmatización contra la funcionaria de su sector.

A la ministra le ha faltado coraje y sentido común para solidarizarse con una mujer, colega suya y subordinada; y para defender a su sector y a los 15 años de vigencia de un proyecto de memoria resaltado en el mundo por su objetividad. En cambio, le ha sobrado temor al Congreso; a las bravuconadas de un cuestionado legislador; y a la arremetida de un sector ultraconservador que pretende construir una antimemoria de la violencia, sin DDHH, sin desaparecidos y sin justicia y reparación.

Es obviamente falso que el LUM, el Ministerio de Cultura y la víctima de este operativo, la historiadora Eguren, hagan apología del terrorismo. Lo que sí es cierto es que el legislador Donayre se ha disfrazado de demócrata. Para consumar su ataque al LUM no ha reparado en ofender a las víctimas de la violencia haciéndose pasar por una de ellas, y ha orquestado un operativo de factura montesinista. En su afán de justificarse ha ido aún más lejos, atacando nuevamente a su víctima para regocijo de la platea fujimorista, homofóbica y autoritaria.

Donayre y sus aliados no tienen legitimidad para hablar de la paz y verdad. El legislador arrastra serios cargos de corrupción en su paso por la comandancia general del Ejército, del que fue retirado con bochorno, y a él y a sus aliados se les nota fácilmente el fustán de la impunidad y de las nuevas leyes de amnistías prometidas.

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