Tomado de: Lenin Nazario

Lo que le ha sucedido a Eyvi Agredas Marchena, es terrible, indignante. Sin embargo no es un asunto de locura como dicen algunos, es una cuestión cultural. El problema sigue siendo el viejo machismo inoculado en nuestros cerebros (de varones y mujeres), aquél que afirma que los varones mandan o tienen el poder.

¿Por qué la intentó asesinar quemándola? Pues, porque el muy idiota cree que tiene el derecho de ejercer el poder sobre ella y, como no fue de él, tampoco tenía que ser de nadie. Aquí no hay más vuelta que darle: en los informes sobre los feminicidios, las justificaciones que dan los agresores son por celos, infidelidad, y negación sexual. Es decir, se cree con la autoridad de ser una especie de juez y además verdugo.

Las mujeres en éste sistema están profundamente sometidas, aunque se sientan muy libres. La mujer esta cosificada. Considero que la solución a éste problema va más allá de la fuerza y voluntad de ellas, sin los varones, no van a lograrlo.

Ante casos como éstos, lo mínimo que deberían hacer las organizaciones que se hacen llamar feministas de Huacho o la región, las estudiantes de sociología, derecho, psicología o carreras afines, de las diferentes universidades huachanas, deberían pronunciarse tratando de explicar el problema. Es más, deberían hacer eventos constantes donde dilucidar las raíces del problemas. ¿O será que creen que el feminismo es una moda pasajera?

Recuerdo que hace poco cuando hicieron la marcha ni una menos, todas andaban muy “comprometidas”, incluso se tomaban fotos para el face o las demás redes para mostrar su “compromiso”. El compromiso tiene que ser constante, de lo contrario no van a estar a salvo.