Tomado de José Saldaña

Esta imagen es la metáfora del Perú. En el suelo yace el cadáver de la sabia Shipibo Konibo Olivia Arévalo Lomas mientras un grupo de policías, de espaldas, parece cumplir algún procedimiento con poco interés. Hoy fue asesinada por desconocidos de 5 disparos al corazón en la localidad de Yarinocha (Ucayali), según comunicado de FECONAU. Matan tanto en estos tiempos violentos, matan a cualquiera sin causa o por razones banales, que quizás se diga: Otra triste muerte para la estadística. Pero quien afirme tal cosa, debería saber que lxs indígenas asesinadxs por motivos políticos se pueden contar en centenas en los últimos 20 años. Debe saber que así mataron a Edwin Chota por defender sus bosques, a Hitler Rojas por defender el río Marañón, a más de 5 indígenas durante el Baguazo. Especialmente las mujeres ancianas y sabias son los cuerpos de una férrea resistencia cultural, son portadoras de saberes históricos sobre el universo; su asesinato puede ser calificado no solo como un feminicidio, sino también como un epistemicidio, la desaparición de una epistemología-otra. Como hace 500 años, esto ocurre en todo América Latina, los informes de la CIDH hablan de cientos de casos cada año en México, Colombia, Nicaragua, Guatemala, etc. En realidad, estas luchas son las meras grietas del capitalismo, son la amenaza más grande a la razón instrumental de occidente, desenmascaran esa ciencia indolente y servil al mercado; de ninguna manera es casual que los pueblos indígenas sean exterminados como enemigos. Hay que escuchar los ikaros de Olivia (accesibles por youtube) e intentar cuestionar cómo así somos capaces de leer textos complejos de filosofía europea pero incapaces siquiera de disfrutar esos cantos, por qué nunca tuvimos un espacio en más de 15 años de sistema educativo donde discutiéramos estos saberes, precisamente estos que fueron producidos cerca en nuestra selva, en nuestra misma tierra. Si no somos capaces de ver en ese cadáver a nuestros ancestros, nuestro pasado y nuestro futuro, puede que todo esté perdido.