Tomado de: Noticias SER

A menos de una semana de haber asumido el cargo, el presidente Martín Vizcarra ha ido perfilando un estilo que marca una sustantiva diferencia con el renunciante PPK, tanto en el fondo como en la forma. Las visitas a dos hospitales y un colegio público, junto con un viaje a la aún no reconstruida Piura e insistiendo en dejar claro que existe separación de poderes y funciones en el Estado, buscan marcar un cambio frente a la frivolidad y el desgobierno de la gestión Kuczynski.

De otro lado, aunque aún no hay estudios de opinión que nos digan cómo está recibiendo la ciudadanía estos cambios, si se percibe en una predisposición y un ánimo en las calles a que salgamos de la vorágine política de los últimos tres meses. Esto sin lugar a dudas, no resuelve ninguno de los grandes problemas nacionales, pero funciona como un balón de oxígeno para un gobierno que hanacido sin respaldo político alguno.

De esta expectativa ciudadana se quieren “colgar” los políticos desprestigiados que pueblan el Congreso de la República, en especial Fuerza Popular, que necesita que los ojos de la ciudadanía desvíen su atención, mientras ellos terminan sus ajustes de cuentas entre keikistas y kenjistas. Pero también el resto de fuerzas políticas que vienen atravesando distintas crisis y divisiones, y que se preparan para en los próximos meses dar la batalla por comisiones y puestos en la mesa directiva, que al final es una de las pocas cosas que realmente les importan a nuestros parlamentarios.

En este escenario, el casi seguro nombramiento del congresista César Villanueva como Presidente del Consejo de Ministros -más allá de sus capacidades- le abre un flanco al presidente- debido al rol clave que jugó éste en el segundo pedido de vacancia. De otro lado aún no está claro si el gabinete tendrá un perfil tecnocrático o más político, pero una vez que esté nombrado nos permitirá ver si las fuerzas políticas están dispuestas a darle un mínimo de gobernabilidad al país, y que piden a cambio de ello.

En Noticias SER creemos que aún es muy pronto para afirmar que el presidente Vizcarra pueda conducir a buen puerto al Perú hasta el 2021, pero sin duda sus primeras presentaciones y actos públicos muestran que hay una ciudadanía cansada de los enfrentamientos de la clase política y dispuesta a apoyar a quien no aparece ligado a ella. Por otro lado, si los partidos políticos presentes en el Congreso no entienden que en este momento ellos son el principal problema acabarán hundiéndose más de lo que ya están.

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